
La economía argentina atraviesa un proceso de marcado deterioro que se consolidó durante el segundo mes del año. Según los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC, la actividad registró una caída de 2,1% en la comparación interanual. Más preocupante aún es la medición desestacionalizada, que mostró una contracción del 2,6% respecto a enero de este año, evidenciando una aceleración en la caída de los niveles de producción y consumo.
El informe técnico destaca que el descenso general estuvo fuertemente condicionado por la performance negativa de dos sectores neurálgicos: la industria manufacturera, que sufrió un retroceso interanual del 8,7%, y el comercio mayorista y minorista, que cayó un 7,0%. En conjunto, estas dos actividades le restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación total del EMAE, neutralizando cualquier atisbo de crecimiento en otros rubros.

Estos sectores, que son los principales generadores de empleo privado, reflejan el impacto directo de las políticas implementadas por el gobierno de Javier Milei, donde la caída del poder adquisitivo y el encarecimiento de costos operativos han frenado el repunte esperado.
A pesar del contexto recesivo, algunos rubros mostraron variaciones positivas, aunque con escasa incidencia en el número final debido a su naturaleza extractiva o estacional:
Pesca: Registró el mayor incremento con un 14,8% i.a.
Explotación de minas y canteras: Subió un 9,9% i.a.
Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: Presentó una mejora del 8,4% i.a.
Sin embargo, estos crecimientos fueron insuficientes para compensar el desplome de otras siete actividades, entre las que también se encuentran rubros vinculados al consumo y los servicios básicos.

El análisis de la serie histórica muestra que el índice se ubica en valores similares a los de febrero de 2024, borrando el crecimiento obtenido en los meses previos y consolidando una tendencia negativa en el acumulado del año, que ya marca un -0,2%.
La persistencia de la caída en la construcción y la industria, sumada a la debilidad del comercio, plantea un escenario de gran incertidumbre para los próximos meses, en un contexto donde el consumo interno no logra reaccionar frente a las medidas de ajuste vigentes.